Para ningún peruano es desconocido que atravesamos por una crisis de carácter político, que ni el auge económico, ni la supremacía de los grandes e históricos partidos políticos han podido hasta ahora solucionar.
La disconformidad de los ciudadanos con el quehacer de sus políticos, “la corrupción” vista a todo nivel, los malos ejemplos de algunos “padres de la patria”, las líneas periodísticas de algunos medios de comunicación que “nos tratan de confundir” más que informar (quizás porque juegan también un rol importante en el “juego político”), no han hecho más que exacerbar los ánimos en los peruanos, hambrientos ahora de UN GRAN CAMBIO.