El cambio que una oferta política nueva denomina “Renovemos la Política”, no es otra cosa que la parte de la respuesta a la exigencia de población, que desea contar por fin, con una clase política profesional, madura y honesta, que trabaje por el beneficio de todos los peruanos.
Hace unos períodos presidenciales atrás, no se concebía este proceso de concertación y formación de alianzas entre partidos políticos, salvo ante una posible segunda vuelta. Los partidos tradicionales vivían cada proceso electoral presentando candidato único y una variada lista congresal.
Parte del cambio ya se vio en los últimos comicios regionales y municipales del 2010, ganó el sillón de la Municipalidad de Lima por primera vez un partido político nuevo y de izquierda moderna mientras que en las regiones, muchos movimientos independientes hicieron lo propio. Ante tal situación y a sabiendas que este fenómeno pudiera repetirse en las elecciones generales del 2011, muchos partidos tradicionales están apostando por aliarse y así unir esfuerzos para en otras cosas “disque” para garantizar la estabilidad y continuidad del crecimiento del Perú. ¿Es que acaso cualquier partido o agrupación política, en alianza o no, no podría continuar con lo bueno hasta ahora logrado y trabajar, eso sí, de forma honesta y transparente como ninguno hasta el momento?
¿Será posible lograr un nuevo gobierno con o sin alianzas entre partidos, que garantice la estabilidad económica que ahora gozamos a nivel país, pero que también trabaje y ponga mayor esfuerzo por el bienestar de la clase trabajadora?
Pienso que lograremos ese gobierno tan ansiado:
- Cuando la clase política se alíe no sólo para lograr superar una valla electoral y/o para contar con más representantes en el Congreso;
- Cuando la clase política tenga una visión y misión clara de gobierno, acompañado de un candidato probo que ejecute un buen plan de trabajo;
- Cuando la clase política no elija a sus líderes de acuerdo a la coyuntura política (ahora obvio debido a la crisis de partidos políticos);
- Cuando la clase política tome consciencia que se llega al poder también para trabajar por el beneficio de las mayorías, no por el beneficio particular;
- Cuando ningún medio de comunicación se preste a campañas demoledoras y de desinformación, apoyando así a la clase política deshonesta;
- Cuando la clase política entienda que los electores somos sus aliados y no meros sujetos de análisis y encuestas;
- Cuando nosotros, la mayoría de los peruanos nos eduquemos para no ser presa fácil de tanta mentira y promesas se nos presenten, cuando seamos capaces de reconocer y elegir bien a nuestros gobernantes, no sólo haciéndolo por simpatía o por interés.
- Cuando nosotros, los electores, participemos activamente del gobierno, cuando de una forma organizada fiscalicemos las acciones de nuestros gobernantes y sean nuestras propuestas/críticas tomadas en cuenta.
¿Difícil? ¡Claro que sí!, pero no imposible.
Mientras no construyamos dicho gobierno, debemos saber elegir entre las pocas opciones que se nos presenten, o por aquellas alternativas que nos abran otras posibilidades.
La clase política actualmente en CRISIS ya entendió que QUEREMOS UN CAMBIO, que su política tradicional no nos contenta.
Ahora están investigando cuales son las nuevas tendencias, nos estudian en las redes sociales y en las encuestas, ahora elijen candidatos impensables en tiempos de antaño cuando se creían súper poderosos.
Los grandes se han dado cuenta que nosotros, los ciudadanos, somos quienes elegimos, que somos capaces de votar de forma cruzada y que con NUESTRO VOTO también castigamos su mal desempeño.



Para ningún peruano es desconocido que atravesamos por una crisis de carácter político, que ni el auge económico, ni la supremacía de los grandes e históricos partidos políticos han podido hasta ahora solucionar. 
