Una vez más, la población peruana fue presa de la desconfianza ante la ineficiencia de sus autoridades. Desde el 4 de octubre los días pasaban, y mientras el partido que se mantuvo constantemente líder en los resultados trataba de mantener la calma y contener al mismo tiempo a su militancia “sedienta de triunfo”, lejos de toda manifestación pública y en línea (redes sociales y grupos de discusión), el partido que ocupaba el segundo lugar hacía gala de una confianza y tranquilidad de quien sólo se podía pensar que esperaba sereno ganar en "mesa", ya sea esperando contar hasta el último voto o viendo que prosperaran las apelaciones que interpondría ante aquellas actas observadas y que lógicamente favorecían al partido contrario. Imagínense todo este escenario, mientras la ONPE publicaba a cuenta gotas y cada tres horas, día a día, unos resultados parciales que avanzaban milésimas por milésimas y que por dos días consecutivos al parecer contabilizó casi en exclusiva una mayor cantidad de actas cuyos votos favorecían al partido que iba en segundo lugar.
En estas elecciones, no sólo se pudo observar una campaña demoledora consistente en ataques y contra dichos de desinformación con el aparente fin de confundir a la población, en su mayoría alentados por el partido grande de derecha, el Partido Popular Cristiano en alianza con Unidad Nacional (PPC-UN) contra un partido pequeño y emergente de izquierda moderna, denominado Partido Descentralista Fuerza Social (FS); también se observó el claro y franco apoyo de muchas autoridades, que aunque en ejercicio de su investidura pública y contra la ley electoral que se lo prohibía, anunciaban abiertamente su simpatía hacia la candidata del PPC-UN. Los inapropiados y reveladores "poto audios" constituyeron una episodio aparte, audios que nuestro discutido escritor y presentador Jaime Bayly difundió durante su ahora cancelado programa de televisión “El Francotirador”, como parte de una campaña, al parecer personal, contra la candidata "pituca" ó de "los ricos" del partido grande. Realmente sería un guión de telenovela el contar los pormenores de estas elecciones, donde al final también intervino un cantante llamado "Tongo", conocido intérprete peruano de ritmos muy peculiares, quien decidió apoyar al partido grande "de los ricos", como un jugador de reserva incorporado en tiempos de descuento, tal vez dentro de una estrategia final: el de desviar cierta cantidad de votos populares hacia el PPC-UN.
¿Cómo no recordar el debate entre ambas candidatas?, debate donde la candidata que perdía en las encuestas (PPC-UN) no le sirvió del todo el sacar la garra y vergüenza política, con y sin argumentos fundamentados, para tratar de apabullar a la candidata líder (FS), quién se limitó a exponer su plan de gobierno y así evitar caer al mismo nivel de las provocaciones de su contrincante. Si bien este debate logró recortar la amplia distancia que la candidata de FS le llevaba a su adversaria del PPC-UN, no fue suficiente para que se revirtieran los resultados de las encuestas.
Para la tranquilidad de muchos, en un mes de fervor religioso especial en Lima, conocimos los resultados no oficiales el 26 de Octubre, y cierta calma se apoderó de la ciudad, cuando la candidata Lourdes Flores (PPC-UN) reconoció su derrota al no ver prosperar las apelaciones que los abogados de su partido hicieran sobre las actas observadas que claramente favorecían a su contendora y virtual Alcaldesa de Lima, la todavía candidata Susana Villarán (FS). Fue así, que como suele suceder en los cuentos de héroes y villanos, donde el pequeño y pobre pero astuto vence al grande y rico pero confiado actor, la historia concluye con la escena final que muestra el ingreso triunfal y por la puerta grande de un partido emergente de izquierda moderna al campo político nacional peruano, lugar hasta ahora dominado sólo por los grandes y siempre ganadores de la política tradicional peruana, donde para ellos no era requerida más competencia.
Imposible decir “colorín colorado, este cuento ha terminado”, en realidad esta historia recién empieza. Felizmente este capítulo de nuestra historia electoral ya lo podemos cerrar, no sin antes hacer un llamado popular a la reflexión:
- Debemos exigir a nuestras autoridades mayor responsabilidad y profesionalidad en su gestión a fin de evitar que la desconfianza de los ciudadanos prospere.
- Debemos reclamar que los actos delictivos identificados durante estas elecciones no queden impunes: las interceptaciones telefónicas ó "chuponeo"; los respaldos públicos de ciertas autoridades en ejercicio hacia sus candidatos preferidos; la incautación de propaganda electoral con información engañosa en manos de empleados y simpatizantes de la saliente gestión municipal de Lima, entre otros. Tengamos presente que el callar o respaldar la impunidad de estos actos significará que los veremos cometer nuevamente durante los siguientes comicios electorales.
- Debemos criticar públicamente la pobre actuación de algunos medios de prensa “tradicionales” que se prestaron al juego político para desinformar y confundir a la población, en lugar de esclarecer y defender la verdad.
- Debemos saludar y felicitar que ahora los peruanos contamos con una nueva alternativa de clase política local (y pronto quizás de envergadura nacional), en cuya gestión muchos peruanos sin distinción política hemos puesto nuestra confianza.
- Debemos celebrar también el orgullo de haber elegido por primera vez en la historia de nuestro país a una Alcaldesa de Lima y que pertenece también al primer partido de izquierda moderna o progresiva que se presenta y gana unas elecciones municipales.
- Debemos todos los peruanos unirnos, sin distinciones partidarias y políticas para desear y hacer en conjunto una gestión exitosa, porque el bien de la ciudad/país y de sus habitantes debiera trascender al hecho de militar en un partido político y del hecho de que la usual actitud de los perdedores es el de entorpecer el buen gobierno de los ganadores. La unidad debiera hacernos ganadores a todos, sin distingo político.
Es hora que el Perú se muestre al mundo no sólo como el país que está "dando la hora" o destacando a nivel económico, gastronómico y turístico; es hora también que nuestro Perú sea reconocido en el mundo por su nivel de educación y profesionalidad, por la alta capacidad, calidad de gestión y transparencia de sus gobernantes e instituciones y por supuesto, por la unión, colaboración, aprobación y satisfacción de buen gobierno que los ciudadanos demostramos ante nuestras autoridades.
¿Mucho pedir?.
¡NO!, más bien mucho más por lo que debemos trabajar.
Eso no es todo, amigos...



Créanlo o no, los peruanos por fin recibimos el día de ayer, 4 de noviembre del 2010 los 
