Para ningún peruano es desconocido que atravesamos por una crisis de carácter político, que ni el auge económico, ni la supremacía de los grandes e históricos partidos políticos han podido hasta ahora solucionar.
La disconformidad de los ciudadanos con el quehacer de sus políticos, “la corrupción” vista a todo nivel, los malos ejemplos de algunos “padres de la patria”, las líneas periodísticas de algunos medios de comunicación que “nos tratan de confundir” más que informar (quizás porque juegan también un rol importante en el “juego político”), no han hecho más que exacerbar los ánimos en los peruanos, hambrientos ahora de UN GRAN CAMBIO.
¿Quién no ha reído alguna vez con las caricaturas de Carlos Tovar, el popular Carlín, quien publica a diario en “La República” el retrato humorístico del quehacer político nacional?
Si señores, se trata de las populares “Carlincaturas de Carlín".
Hace tiempo leí un artículo sobre él, donde señalaba que “el caricaturista debe estar lejos del poder". Este es un buen punto, si lo que se desea es poder tener la mente abierta para poder caricaturizar cada escena o momento que nuestros actores políticos protagonizan a diario.